sábado, 15 de junio de 2013

Yo, Postfotógrafo

La memoria extraible de mi flamante cámara reflex (la primera que tengo reflex, y la segunda de toda mi existencia) esta llena: 1244 imágenes. La constatación de que en unos pocos meses he hecho tantos disparos me llena de asombro. Pienso en la era pre-digital, la dominada por los "Foto-sauros" y sus carretes, y hago un cálculo rápido 1244/36=  34,5 carretes . Para quien ya no lo sepa 36 es el nº de fotografías que se podía hacer en el pasado con un carrete, y un carrete es un rollo de pelicula fotosensible encapsulada en un cilidro metálico con un eje en el que esta película está enrollada, a salvo de la luz hasta el momento de su exposición a la realidad lumínica. Ojo, que los carretes aún existen:





Un carrete de 36 exposiciones vale unos 5 €, que por 35 son 175 €. Y luego hay que revelar todos estos carretes y hacer copias, lo que si supone otros 5 € por cada 36 fotos son otros 175 €... Vaya, puede que los carretes también tuviesen sus ventajas, pero no hay duda de que el campo de la fotografía, en lo que se refiere a su práctica, se ha abaratado mucho. Claro que esto se podría matizar porque ¿Cuanto costaría imprimir todas las imágenes que he hecho? No lo haré, porque entre otras cosas al poder verlas primero podré seleccionar solo las que me parezcan mejores y así, de paso, cumplir con uno de los preceptos del decálogo Postfotográfico de Joan Fontcuberta:


3º En la responsabilidad del artista: se impone una ecología de lo visual que penalizará la saturación y alentará el reciclaje.


Porque imagino que seleccionar de 1200 imágenes solo unas pocas es una manera de evitar la saturación, ya que ahora, en estos tiempos postfotográficos, las imágenes sobre todo se hacen para que circulen, sin más. De hecho ya he compartido algo de esta selección en Internet, en Facebook, y de ese modo considero que me he unido a las hordas virtuales de Postfotógrafos que inundan el espacio virtual, aún a pesar de la contención, de millones de imágenes cada dia. En concreto he puesto en circulación  la serie que voy haciendo cuando encuentro a mi paso "mensajes", mensajes o a veces metáforas que el espectador completa como mensajes:




Si... Y revisando estas 1200 primeras imágenes he pensado tambien que la cantidad de imágenes desechadas debe ser consecuentemente descomunal. Me pregunto si alguien se mira ahora todas las fotos que hace. Insignificancia por saturación, eso es lo que conseguimos:




Esta imágen es de un amanecer, y cuando la hacía recordaba la instalación de puestas de sol obtenida del buscador de imágenes de Google, de la artista Penélope Umbrico. Ese mural/collage nos tendría que hacer pensar, al comprobar cuan estereotipadas son todas las fotografías en su visión, cuales son las imagenes que faltan. ¿Es la singularidad de este amanecer suficiente como para considerar que es una de las imágenes que faltan? ¿Abrá alguna captura, de entre esas 1200, que merezca la pena? Hay que relajarse y recordar que en la Postfotografía prima la rapidez sobre la calidad, la oportunidad podríamos pensar, así que, en la igualación y cambio de Rol que propone en el artista, puedo pensar que como Postfotógrafo me corresponde difundir por el mundo digital "algo de lo mío".  Pero ¿Qué compartir?  Quizá mis fotos sobre cementerios:
















O puede que mis paseos botánicos:










Paseos botánicos con momentos que se salen de la sola visión de la Naturaleza:





O puede que fuese más adecuado un interesante reportaje social, sobre los últimos días de los "Encants Vells" de Barcelona:









Yendo por los pasillos y los alrededores del mercado, vi a varios Postfotógrafos igualmente armados de capturadores de luz, y eso me hizo dudar por un momento ¿No estaría en el fondo escenificando un estereotipo, puede que menos manido que las puestas de Sol, pero ya demasiado explotado? Fué un pensamiento fugaz, al fin y al cabo esos individuos tenian pinta de fotosaurios, quien sabe si no estaban tambien a la venta junto a otras antiguallas, o quizá eran empleados del mercado, algún tipo sofisticado de Atrezzo de época...  No le di más vueltas y seguí en mi frenética producción de archivos JPG:











Fantástico ¿Verdad? Esto de ser Postfotógrafo me está gustando. Esta semana me sentía tan animado que pensé: Pues nada, me voy a dar una vuelta por las galerías de Barcelona a ver otros Postfotógrafos y a plantear  la posibilidad de participar en alguna exposición Postfotográfica colectiva. Total, podría hacerlo desde el anonimato estratégico que ahora es lo que "funciona", esconder la autoría, o proponerle al galerista que afirme que el autor es él, ya que seleccionó a los Postfotógrafos que mostrar, y en rigor la mirada creativa es la suya, porque al igual que hay una cantidad ingente de archivos visuales, tambien es enorme la cantidad de Postfotógrafos, y lo que cuenta es:


1º Sobre el papel del artista: ya no se trata de producir obras sino de prescribir sentidos


¿Y quién prescribe más sentido ahora que el propio galerista?


Mi primera parada fué en la Carles Taché, donde expone hasta el 31 de Julio Antoine D'Agata. Y cosas como está fué lo que ví:







Bufff. Me recordó vivamente a Francis Bacon, a los fondos negros de su primera época, y a esas figuras en sórdidas camas que se debaten en su carnosidad fluida entre el dolor y el placer, entre el sexo y la droga....  aunque en el texto de la galería sobre este autor no dice nada de esto, lo que si que dice es que D'Agata es un "reputado fotógrafo"... Fantástico la verdad, y a su lado mis ejercicios Postfotográficos no parecían tener interés...

Pero no me desanimé y me fuí a otra galería, quizá solo era cuestión de tener una perspectiva más amplia, porque solo viendo una exposición de un autor, y que encima provenía de la era "Fotosaurica".... Mi siguente parada fué en EspaiB, donde hasta hoy expone Jaka Babnik una exposición de fotografías en blanco y negro titulada "We are dogs":









Como veis es una serie centrada en los perros de pelea y el mundo humano que les rodea, que en la mirada  de Babnik, parece que se invierten los papeles, y son los perros los que se humanizan (de ahí el título de la muestra). Fotografías impecables, que captan instantes llenos de intención, significado, bien compuestas y supongo que para los conocedores del medio técnico bien resueltas.

Por último  me dirigi a la Pedrera y miré largamente la retrospectiva que se dedica a Chema Madoz con el título de Ars Combinatoria. Una extensa muestra donde se pueden ver obras como esta:










 Aquí el album de fotos de la expo.

Después de ver estas exposiciones pienso que en el tiempo de la Postfotografía, de la abolición de los roles y de la destrucción e igualación de categorías, y a pesar del decálogo Postfotográfico,  la calidad y la mirada de autor sigue teniendo sentido y es patente. Es algo así como constatar que a pesar del acabamiento del Arte preconizado por la teoría estética de Hegel, el Arte sigue ahí a pesar de todo lo que se diga.
 A la vez que todos podemos ser fotógrafos, la mayoria no lo somos porque nos conformamos con usar una máquinas y un Software donde la automatización y el uso de filtros estandarizados uniformiza el resultado sin que seamos conscientes de ello. Y precisamente es  el conocimiento consciente del medio técnico, el conocimiento consciente de la historia del Arte y de la fotografía, de la iconografía y las atribuciones tradicionales que se les supone a los fotógrafos, lo que sigue dando lugar a miradas únicas, denotando con su presencia que en tiempos Postfotográficos puede que seamos todos iguales postfotográficamente hablando, pero unos lo somos más que otros.